“por un medio ambiente en equilibrio…”

Ecuador: Un estudio de más de 10 años realizado en cooperación con el OIEA analiza la polución por microplásticos en el océano Pacífico tropical oriental

09/06/2020

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Parque Nacional Galapagos

Un sinfín de especies terrestres y marinas viven en las islas Galápagos, que se ven afectadas por la contaminación por microplásticos. El archipiélago ha sido declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO (Fotografía: Parque Nacional Galápagos)

Científicos del OIEA y el Ecuador han dado a conocer los resultados de una investigación sobre la cantidad de partículas de plástico presentes en el mar del Ecuador. Se trata del primer estudio de más de diez años que se ha llevado a cabo y los datos servirán de base para otras investigaciones sobre la acumulación de residuos en los ecosistemas acuáticos.

El océano Pacífico tropical oriental es el hogar de extraordinarias reservas marinas que pertenecen al patrimonio de la humanidad de la UNESCO, tales como las islas Galápagos en el Ecuador, la isla del Coco en Costa Rica y el Parque Nacional Coiba en Panamá. “Las investigaciones indican que la contaminación por microplásticos en el océano Pacífico tropical oriental seguirá aumentando en los próximos años”, explica Peter Swarzenski, Director Interino de los Laboratorios del OIEA para el Medio Ambiente. Los “microplásticos” son partículas de menos de 5 milímetros de diámetro que son ingeridas por los organismos marinos y terminan formando parte de la cadena alimentaria, fenómeno analizado en un estudio reciente del OIEA.

Se calcula que en 2030 la cantidad de microplásticos de la región será unas 3,9 veces superior a la de 2008. En 2050, se habrá duplicado y será 6,4 mayor que en 2008. Y en 2100 será 10 veces mayor a la registrada a inicios del siglo, a menos que se adopten medidas para cambiar la situación.

Cantidad de microplásticos en el Pacífico tropical oriental (Infografía y datos: OIEA)

En la investigación se ha llegado a la conclusión de que los microplásticos han aumentado en la misma proporción en todos los lugares en que se han tomado muestras. Este hallazgo fundamental sugiere que la fuente de contaminación no es local: es probable que esos microplásticos procedan de distintos puntos de la región o, incluso, de varios lugares del planeta. Puesto que muchas de las megalópolis del mundo se ubican en las costas, los mares cercanos a ellas suelen contener grandes cantidades de plástico que perjudican a la industria de la pesca y afectan a la inocuidad de los alimentos marinos.

“Es triste, aunque no sorprendente, ver un aumento tan pronunciado de la presencia de microplásticos en la región”, dice Rafael Bermúdez Monsalve, investigador visitante en los Laboratorios del OIEA para el Medio Ambiente y Profesor en la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL) en el Ecuador. “Los datos son fundamentales para entender el futuro de los océanos. El estudio puede servir para que las autoridades adopten medidas sobre la gestión adecuada del ciclo de vida del plástico”.

Observaciones sobre la contaminación del mar por microplásticos

El plástico está diseñado para ser fuerte y no degradarse con facilidad y, por eso, se ha detectado incluso en las fosas marinas más profundas. En los océanos, los fragmentos de plástico se dividen en partes más pequeñas debido a la acción de la luz ultravioleta, a las características corrosivas del agua del mar y al constante desgaste físico por el contacto con las olas y el viento. Esta desintegración continua es fuente de partículas diminutas de micro y nanoplásticos.

Microfiltro utilizado para analizar los residuos digestivos de los organismos marinos de las islas Galápagos. Los Laboratorios del OIEA para el Medio Ambiente en Mónaco los estudian a fin de detectar la ingesta de microplásticos y caracterizar el tipo de partícula (Fotografía: F. Oberhaensli/OIEA).

En el pasado, algunos estudios habían analizado la evolución histórica de la contaminación por plásticos. Sin embargo, no se había llevado a cabo ninguna investigación a largo plazo en la región del océano Pacífico tropical. Con el apoyo de la ESPOL y del Instituto Nacional de Pesca del Ecuador, el OIEA analizó los datos obtenidos en expediciones pasadas y las observaciones sobre los plásticos recolectados en cuatro estaciones de la costa del Ecuador, a unos 20 km de las ciudades de Esmeraldas, Puerto López, Salinas y Santa Clara.

Los microplásticos del estudio se han clasificado en tres tipos: fragmentos (por ejemplo, residuos de botellas, vasos, contenedores de comida), fibras (trozos de cuerdas plásticas, hilo de pescar) y películas (tales como partes de las bolsas de plástico convencionales, las bolsas de cierre con cremallera, etcétera). Los investigadores han llegado a la conclusión de que las fibras son la partícula de plástico más común en mar abierto. Además, plantean que es posible que estas partículas viajen hasta 10 000 kilómetros en el océano Pacífico y lleguen a zonas remotas, como las islas Galápagos, donde contaminan las aguas cristalinas y afectan a la fauna local.

“Conforme vamos avanzando en nuestras investigaciones sobre los plásticos marinos, constatamos que las técnicas nucleares e isotópicas son fundamentales para el avance de la ciencia y el entendimiento de las repercusiones de la contaminación por microplásticos”, explica Swarzenski.

Desechos plásticos en la costa de las islas Galápagos. La luz del sol, el viento y las olas rompen estos grandes desechos plásticos en trozos cada vez más pequeños hasta que se convierten en microplásticos. Además, algunos productos exfoliantes comercializados en la industria farmacéutica y cosmética, así como las fibras sintéticas presentes en algunas prendas de vestir, también generan contaminación por microplásticos (Fotografía: F. Oberhaensli/OIEA)

 

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