“por un medio ambiente en equilibrio…”

Esponjas marinas Publicado por Antonio Figueras el 31 marzo, 2009

11/14/2020

Las esponjas tienen una apariencia y un modo de vida que hasta 1825 no fueron reconocidas como animales. Son seres vivos muy primitivos que habitan sobre todo en aguas someras sujetas al fondo o a objetos sumergidos, aunque también las hay de profundidad (hasta 5000 metros) y algunas, muy pocas, son dulceacuícolas.

Una de sus peculiaridades más notable es la estructura porosa de su cuerpo, por la que han recibido el nombre de Poríferos. Cuando se examinan de cerca se advierten unos poros pequeños numerosos y otros más grandes escasos. Por los primeros, poros inhalantes u ostiolos, penetra el agua y con ella la materia orgánica en suspensión de que se alimentan. Por los segundos, ósculos, el agua sale al exterior. El cuerpo de la esponja, que generalmente es asimétrico y carece de órganos definidos, tiene en su interior conductos y cavidades, cuya complejidad difiere según las especies, con los que están conectados los poros. Estas cavidades internas están tapizadas por células especiales, denominadas coanocitos, las cuales conservan individualmente una multiplicidad funcional muy amplia.

En las esponjas no hay diferenciación celular; no existen tejidos como ocurre en la mayoría de los seres pluricelulares. Los coanocitos impulsan el agua a través de los conductos mediante el movimiento de un flagelo, de esta forma el oxígeno disuelto llega a todos los rincones del animal, además retienen e ingieren las partículas de alimento, que otro tipo de células-los amebocitos-se encargan de transportar al resto del cuerpo.

La reproducción de las esponjas puede ser asexual o sexual. La primera tiene lugar como resultado de la fragmentación del cuerpo, lo que puede suceder por exposición a condiciones desfavorables del medio o como una parte del ciclo vital normal. El tipo de reproducción asexual más frecuente es por gemación. En el cuerpo de una esponja adulta aparecen yemas laterales que crecen y se diferencian en esponjas jóvenes, que se separan de la madre para vivir independientemente o formar un nuevo individuo de la colonia. Como todos los animales que se reproducen asexualmente, las esponjas tienen un gran poder de regeneración y de reconstitución.

Las esponjas son asexuadas: en un mismo especimen se pueden encontrar óvulos y espermatozoides. Cuando estos maduran salen al exterior arrastrados por la corriente y alcanzan los sistemas de conductos inhalantes de otras esponjas cercanas, penetrando en su interior siendo entonces captados por los coanocitos, donde tiene lugar la fecundación del óvulo. En algunas especies, los espermatozoides no salen al exterior sino que fecundan óvulos en el interior del mismo individuo.

Algunas esponjas son blandas y suaves al tacto, seguramente esta es la idea que tienen muchas personas de ellas por asociación a las esponjas de baño ya casi en desuso, pero también las hay rígidas e incluso pétreas. Esta diferente constitución se debe a diferencias en la naturaleza del soporte esquelético. Los principales componentes del esqueleto de una esponja son las espículas y las fibras de espongina. Las espículas son tan variadas que para describirlas se ha desarrollado un extenso vocabulario especializado. Sólo se pueden ver con ayuda de un microscopio.

La clasificación de las esponjas depende fundamentalmente de las particularidades de su sistema esquelético. Los especialistas distinguen entre esponjas Calcáreas, en las cuales el esqueleto está formado por espículas de carbonato cálcico; esponjas Hexactinélidas  o vítreas, cuyo esqueleto esta compuesto por espículas hexarradiadas de oxido de silicio y Desmoesponjas , en las cuales el esqueleto está formado por espículas silíceas pero nunca hexarradiadas y fibras córneas de espongina en distinta proporción; concretamente el esqueleto de las Keratosas sólo contienen espongina.

Actualmente se conocen por lo menos 3.000 especies de esponjas. Es un grupo notoriamente difícil de estudiar y no existen muchos tratados disponibles que ayuden a su identificación. Además el número de especies nuevas que se describen cada año es elevado. Una de las especies más conocida es la esponja de baño Spongia mediterranea, que se recolecta en algunas islas griegas. Recientes estudios químicos están poniendo de manifiesto que muchas especies tienen compuestos de interés comercial.
Las esponjas carecen de capacidad de huir y también de órganos sensoriales que les adviertan de la presencia de enemigos, pero no carecen de sistemas defensivos. En mucho casos sus afiladas púas pueden perforar tejidos blandos siendo evitadas por los peces y también pueden producir sustancias urticantes.

Pese a su apariencia de incomestibilidad, las esponjas tienen varios depredadores: algunos peces, moluscos (sobre todo nudibranquios doliólidos), gusanos poliquetos, algunos cangrejos y estrellas de mar.

Que las esponjas sean unos animales de organización sencilla y primitiva no significa que no hayan tenido éxito. En su sencillez son sumamente eficaces. Es muy posible que en el futuro, cuando otros grupos de animales más evolucionados hayan desaparecido, las esponjas sigan viviendo en los litorales y en la profundidad de los mares y océanos.

Algunas partes tomadas de Guerra A. y Figueras A. 2003. Gran Enciclopedia Galega. (ed. Novos Vieiros). Natureza de Galicia. Bioloxía mariña. Volúmenes 1 y 2. 497 pp.

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