En la sesión del Consejo Federal Pesquerorealizada virtualmente el pasado 13 de agosto se resolvió modificar el criterio de cierre de zonas de pesca de langostino cuando se excede de cierto nivel de captura de merluza: anteriormente había un primer umbral que hacía obligatorio el uso de un dispositivo de selectividad, y un segundo umbral que definía directamente el cierre de la zona. En la nueva definición, solo se aplica esto último y se elimina temporalmente la obligación del uso de un dispositivo de selectividad.

Dicha medida tiene un par de razones muy atendibles:

La primera razón es que los dispositivos de selectividad actualmente aprobados dejan escapar una proporción demasiado alta del langostino más grande y rentable, llamado comercialmente L1. Entre un 25% y un 70%. Sumado ello a las dificultades operativas del uso de las grillas en las redes: el uso de estos dispositivos ha sido siempre, desde hace 20 años, muy impopular entre los pescadores, y, en general, solo se han llevado a bordo para satisfacer la mirada de alguna inspección y no para usarlos.

La segunda razón es que se encuentra en curso un debate y un proceso de ensayos sobre técnicas de selectividad, con participación de la FAO, así como de investigadores, administradores, pescadores y empresarios. Y este debate no ha llegado aún a conclusiones, con lo cual no existe todavía un dispositivo que cuente con consenso y que sea aceptablemente eficiente.

Desde CeDePesca siempre hemos afirmado que la existencia de normas incumplibles solo sirve para incentivar prácticas distorsionadas. Con esta modificación de la normativa no cambia nada en el agua, pero establece una oportunidad para desarrollar alguna técnica selectiva que cuente con el consenso de los pescadores y que minimice la captura incidental y el descarte en forma real y no ficticia.

Por otro lado, mientras continúa el plan de actividades para definir esas técnicas, con las limitaciones que impone la pandemia, este año de menor esfuerzo pesquero también brinda la posibilidad de definir con anticipación reglas de control de la captura, o “plan de contingencia” según lo expresado en el Plan de Manejo de langostino, que establezcan criterios de manejo en caso de reducción alarmante de la abundancia del recurso.

Si bien el “plan de contingencia”, aún indefinido, parecería basarse en porcentajes de captura actuales con relación a volúmenes de captura anteriores, este criterio es a todas luces erróneo: una menor captura puede deberse a factores extra biológicos (una pandemia, una huelga) y ello definiría erróneamente el disparo de medidas de restricción; y a la inversa, una captura similar a la anterior puede deberse a un incremento del esfuerzo y ser motivo de sobrepesca. Es por ello que, junto a las empresas asociadas en el Proyecto de Mejora de la Pesquería, venimos propugnando la elección de un indicador de abundancia del recurso que sirva como disparador de las medidas de contingencia cuando desciende de un cierto nivel definido como crítico.

Como siempre, CeDePesca reitera su voluntad de colaboración con las autoridades, investigadores, pescadores y empresarios para lograr que la pesquería de langostino satisfaga los estándares más exigentes de sustentabilidad, y mantenga y mejore su posición de fuente de empleos y generadora de divisas para el país.


Por la Comisión Directiva de CeDePesca
Ernesto Godelman
Presidente